jueves, 14 de julio de 2011

La Rebelión Francesa de Mayo del 68’ (Segunda Entrega)

"Es necesario llevar en sí mismo un caos para poner en el mundo una estrella danzante"
Nietzche.

La Rebelión Francesa
de Mayo del 68’
Segunda Parte
Entrevista a Henri Lefebvre
“Mayo del 68' es el apogeo
de un movimiento mundial"

—Se dice a menudo que los "acontecimientos de mayo del 68" comenzaron en las aulas donde se daban sus cursos ¿Es verdad?
—Me gustaría plantear la cuestión en toda su amplitud. Para mí mayo del 68 no es Nanterre ni París, sino el apogeo de un movimiento mundial. Movimiento que se inicia hacia 1957-58 con el fin de la oposición antistaliniana en el seno de un partido comunista que se anquilosa. El movimiento recomienza a escala mundial y acaba engendrando la contestación radical. 1968 significa también Praga y no creo que se pueda separar Praga de París. En París se cuestiona el capitalismo de Estado, en Praga el socialismo de Estado. Y en ambos casos la omnipotencia de Estado es atacada por un movimiento que fracasa, pero tras haber casi conseguido su objetivo político.
Un punto más a añadir: hoy se tiende a olvidar 1968; es algo pasado de moda entre la propia "inteligentzia" incluso. Claro que en los altos niveles, tanto del lado capitalista burgués como del llamado comunista, se alegran en lavar, borrar 1968, la obsesión, el pánico. Quisiera restablecer la verdad.
Una triste concepción cientifista y positivista que he atacado ya muchas veces y que seguiré atacando -se ha extendido también al marxismo-, se formaba desde 1960 cara al movimiento contestatario. Se dio una lucha intensa en el interior de la Universidad entre los estudiantes, conflicto entre el cientifismo impávido e indiferente y la contestación. Esta lucha teórica e ideológica, lucha de clases a su manera, alcanzó el apogeo hacia 1968. Por entonces el cientifismo, el positivismo y la epistemología recibieron un fuerte golpe. Los sostenedores de estas ideologías no tuvieron nada que ver con los acontecimientos del 68. Directamente o no, se pronunciaron contra el movimiento o lo ignoraron.
(Continúa en archivo adjunto)

LOS GRAFFITIS DE MAYO DEL 68
“La palabra al poder”
Patricia Badenes Salazar
Al igual que la imaginación tomó el poder en Mayo, la palabra también lo tomó. Durante este periodo revolucionario, los franceses descubrieron el poder liberador de la palabra, tanto oral como escrita. Uno de los temas más presentes en Mayo fue el de la creatividad. Créez! (¡Cread!) Exclamaba un graffiti anarquista delante del Senado; y, en la Sorbona, se podían leer frases como esta: “La cultura será el descubrimiento para cada uno del poder que tiene de imponer al mundo su subjetividad, de dar cuerpo a sus sueños…”Esta creatividad se ejerció a través de un discurso colectivo que encontraría numerosos soportes: inscripciones murales, poemas, octavillas, prensa paralela, carteles, eslóganes, etc. (…) En Mayo del 68 todo el mundo podía expresar su opinión. (…) Los muros de toda Francia se convirtieron en un espacio fundamental para una escritura colectiva audaz y sorprendente. Por su parte, muchos escritores se sintieron seducidos por este fenómeno mural y lo incluyeron en sus obras. (…) Las inscripciones murales ponían de manifiesto no sólo el placer que producía escribir, sino también la necesidad de dar rienda suelta a la imaginación y de transgredir las reglas establecidas. Se trataba de inscripciones sin diseños, tan sólo palabras –de diferentes colores y tipografías– que adquirían valor por sí mismas: ¡Basta de actos, palabras!. (Continúa en archivo adjunto)

La imaginación toma el poder.
Dios: sospecho que eres un intelectual de izquierda.
Las paredes tienen orejas,
vuestras orejas tienen paredes.
La voluntad general contra la voluntad del general.
La barricada cierra la calle pero abre el camino.
Tomemos en serio la revolución,
pero no nos tomemos
en serio a nosotros mismos.
Camaradas: proscribamos los aplausos,
el espectáculo está en todas partes.
Para poder discutir la sociedad en que se vive,
es necesario antes ser capaz de discutirse a sí mismo.
En una sociedad que ha abolido toda aventura,
la única aventura posible es abolir la sociedad.
La poesía está en la calle.
¡Franceses, un esfuerzo más! (Marqués de Sade)
No hay pensamiento revolucionario,
Hay actos revolucionarios.
Olvídense de todo lo que han aprendido,
Comiencen a soñar.
Desabrochen el cerebro tan a menudo como la bragueta.
Nuestra esperanza sólo puede venir de los sin esperanza
No puede volver a dormir tranquilo
aquel que una vez abrió los ojos.
No se encarnicen tanto con los edificios,
nuestro objetivo son las instituciones.
¿Cómo puedes pensar libremente
en las penumbras de una capilla?
Me cago en la sociedad, pero ella
me lo retribuye ampliamente.
(Continúa en archivo adjunto)

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La Rebelión Francesa de Mayo del 68' (Primera Entrega)

"Cambiar la vida,
transformar la sociedad"
La Rebelión Francesa
de Mayo del 68'
 -Primera Parte-

La modelo inglesa Caroline de Bendern -icono de Mayo del 68'-
portando la bandera de Vietnam, como símbolo de oposición a
la guerra, va apoyada sobre los hombros del artista plástico
Jean Jacques Lebel. Foto de Jean-Pierre Rey.

(A manera de Prólogo)

UNOS TEXTOS DE
ERIC HOBSBAWN
SOBRE LA JUVENTUD
EN LA POSTGUERRA


* * * * *
LA CULTURA JUVENIL
EN LA POSTGUERRA 
La tercera peculiaridad de la nueva cultura juvenil en las sociedades urbanas fue su impresionante internacionalismo. Los blue jeans y la música rock se convirtieron en distintivos de la juventud "moderna", de las minorías destinadas a convertirse en mayorías, en todos los países donde eran tolerados e incluso en algunos en los que no lo era, como la U.R.S.S. a partir de los 60's. El inglés de las letras de rock con frecuencia ni siquiera se traducía. Esto reflejó la avasalladora hegemonía cultural de U.S.A. en la cultura y estilo de vida populares, aunque debe destacarse que el corazón de la cultura juvenil occidental era todo lo contrario de culturalmente chauvinista, especialmente en sus gustos musicales. Estilos importados del Caribe, Latinoamérica o, desde los 80's, África, eran bienvenidos.
Esta hegemonía cultural no era nueva, pero su modus operandi había cambiado. Entre las guerras mundiales su principal conductor había sido la industria fílmica norteamericana, la única con distribución global masiva. Era vista por un público de cientos de millones que alcanzó su máximo justo a fines de la Segunda Guerra Mundial. Con el ascenso de la televisión, de la producción fílmica internacional y con el fin del sistema de los estudios hollywoodenses, la industria norteamericana perdió algo de su preeminencia y más de su público. En 1960 no producía más que un sexto de la producción mundial de películas, incluso sin contar a Japón y la India; más tarde habría de recobrar buena parte de su hegemonía. U.S.A. jamás logró establecer un dominio comparable en los más diversificados y vastos mercados de la televisión. Sus estilos juveniles se extendieron directamente, o por la amplificación de sus señales a través de Gran Bretaña, por una especie de osmosis informal. Se extendió a través de discos y más tarde cintas, cuyo mejor medio de promoción, en aquel entonces, antes y también hasta hoy, era la anticuada radio. Se extendió a través de la distribución mundial de imágenes; a través de los contactos personales del turismo juvenil internacional, que distribuía pequeñas pero crecientes e influyentes corrientes de hombres y mujeres jóvenes en jeans a través del globo; a través de la red mundial de universidades, cuya capacidad para la comunicación internacional veloz se volvió obvia en los 60's. Y last but not the least, se extendió a través de la fuerza de la moda en la sociedad de consumo que ahora alcanzaba a las masas, aumentada por la presión de los grupos de edad. Una cultura juvenil global había nacido.
¿Pudo haber emergido en cualquier período anterior? Casi con seguridad no. Su constitución habría sido mucho más pequeña, en términos relativos o absolutos, pues el alargamiento de la educación de tiempo completo, y especialmente la creación de vastas poblaciones de hombres y mujeres jóvenes viviendo juntos como un grupo de edad en las universidades la expandieron dramáticamente. Más aún, incluso los adolescentes que entraban al mercado del trabajo de jornada completa al salir del colegio (entre los 14 y los 16 años en el típico país "desarrollado") tenían mucho más poder adquisitivo independiente que sus predecesores, gracias a la prosperidad y al empleo pleno de la Edad Dorada; y gracias a la prosperidad mayor de sus padres, que tenían ahora una menor necesidad de la contribución de los hijos al presupuesto familiar. Fu el descubrimiento de este mercado juvenil a mediados de los 50's lo que revolucionó el negocio de la música popular y, en Europa, el lado de mercado de masas de las industrias de la moda. El "teen-age boom" británico que comenzó en este período estuvo basado en concentraciones urbanas de chicas relativamente bien pagadas por oficinas y negocios en expansión, y que solían tener más para gastar que los chicos, y en aquel tiempo carecían de las formas de gasto típicamente masculinas, como cerveza o cigarrillos. El boom "primero reveló su fuerza en campos donde las compras de las chicas eran preeminentes, como blusas, cosméticos y discos de música popular" (Allen, 1968), sin contar los conciertos pop, de los que eran el público más prominente y audible. El poder del dinero joven se puede medir a través de las ventas de discos en U.S.A., las que aumentaron de $277 millones en 1955, cuando el rock apareció, a $600 millones en 1959 y $2000 millones en 1973. Cada miembro del grupo entre 15 y 19 años en U.S.A. gastó al menos cinco veces más en discos en 1970 que en 1955. Mientras más rico el país, mayor el negocio discográfico: los jóvenes en U.S.A., Suecia, Alemania Occidental, Holanda y Gran Bretaña gastaban entre siete y diez veces más, por cabeza, que lo que gastaban los de países más pobres pero en rápido desarrollo, como Italia y España.
El poder de mercado independiente hizo más fácil para los jóvenes descubrir símbolos materiales o culturales de identidad. Sin embargo, lo que agudizó estas trazas de identidad fue la enorme brecha histórica que separaba a la generación nacida antes de, digamos, 1925, de aquella nacida después de, digamos, 1950; una brecha mucho mayor que la que había habido entre padres e hijos en el pasado. Muchos padres con hijos teenagers lo notaron claramente en los 60's y después.(Continúa en archivo adjunto)
* * * * *
LA IRRUPCIÓN
DE LOS UNIVERSITARIOS 
La aguda explosión de las cantidades de estudiantes sugiere una posible explicación. El número de estudiantes franceses a fines de la Segunda Guerra Mundial era menor que 100.000. En 1960 era de más de 200.000 y dentro de los diez años siguientes se triplicó hasta los 651.000. (Durante esos diez años, el número de estudiantes en carreras humanistas se multiplicó por casi tres y medio, y el de las ciencias sociales por cuatro). La consecuencia más directa e inmediata fue una inevitable tensión entre masas de estudiantes de primera generación que ahora llovían de pronto sobre las universidades, y las instituciones que no estaban ni física ni organizacional ni intelectualmente preparadas para tal influjo. Más aún, al tener una creciente proporción del grupo de edad la posibilidad de estudiar -en Francia era un 4% en 1950, un 15% en 1970- el ir a la universidad dejó de ser un privilegio excepcional que fuese una retribución en sí, y las restricciones que imponía en adultos jóvenes (y generalmente no adinerados) se resentían más. El resentimiento hacia un tipo de autoridad, la de la universidad, fácilmente se ampliaba a un resentimiento hacia cualquier autoridad, y por lo tanto (en Occidente) inclinaba a los estudiantes hacia la izquierda. No es para nada sorprendente que los 60's se convirtieran en la década de descontento estudiantil por excelencia. Razones especiales lo intensificaron en tal o cual país -hostilidad a la guerra de Vietnam en U.S.A. (i.e. al servicio militar), resentimiento racial en Perú- pero el fenómeno fue demasiado general como para requerir explicaciones ad-hoc.
Y aún así, en un sentido más general, menos definible, esta nueva masa de estudiantes estaba en un ángulo incómodo respecto al resto de la sociedad. A diferencia de otras o más antiguas clases o agrupamientos sociales, no tenían un lugar establecido en ella o una forma de relacionarse con ella -pues, ¿cómo podían los nuevos ejércitos de estudiantes ser comparados con los comparativamente diminutos grupos de antes de la guerra (40.000 en la bien educada Alemania en 1939) que eran meramente una fase junior en la vida de la clase media? En muchas formas la sola existencia de la nueva clase implicaba preguntas sobre la sociedad que la había engendrado; y de las preguntas a la crítica hay un solo paso. ¿Cómo encajaban en ella? ¿Qué tipo de sociedad era ésta? La misma juventud del cuerpo estudiantil, el mismo ancho de la brecha generacional entre esto hijos del mundo de postguerra y sus padres que recordaban y comparaban, hizo las preguntas más urgentes, las actitudes más críticas. Pues los descontentos de los jóvenes no eran aminorados por la conciencia de vivir en tiempos de sostenidas mejoras, mucho mejores tiempos que los que sus padres jamás esperaron ver. Los nuevos tiempos eran los únicos que los jóvenes que iban a la universidad conocían. Por el contrario, sentían que las cosas podían ser diferentes y mejores, aún cuando no supieran muy bien cómo. (Continúa en archivo adjunto)
* * * * *
CRONOLOGÍA DE MAYO '68 
19 DE ABRIL: Una manifestación de solidaridad con los estudiantes alemanes, después del atentado contra Rudi Dutschke, agrupa a 2.000 estudiantes en el barrio Latino.
21 DE ABRIL: Un comando del grupo Occidente ataca el anexo de la Sorbona, en momentos en que se desarrolla una asamblea extraordinaria de la U.N.E.F. donde el secretario general, Jacques Sauvageot, militante del P.S.U., asume interinamente las funciones de presidente.
22 DE ABRIL: Una manifestación organizada por la U.E.C. reúne 6.000 personas que desfilan por el bulevar Saint-Michel para manifestar su apoyo al pueblo vietnamita.
26 DE ABRIL: En Nanterre, en el anfiteatro "Che Guevara", tiene lugar una asamblea general del Movimiento 22 de marzo. Entre otras acciones, se programa una serie de jornadas de lucha contra el imperialismo.
27 DE ABRIL: Daniel Cohn-Bendit es detenido por la policía al salir de su casa y conducido a la comisaría de Nanterre don-de se lo somete a un interrogatorio. Luego acompañado a su domicilio donde se procede a un allanamiento.
28 DE ABRIL: 200 miembros de los comités "Vietnam de base" desmantelan una exposición organizada por el "Frente Unido de Apoyo al Vietnam del Sur". Ese mismo día el grupo Occidente publica un comunicado amenazador: "Ya que los marxistas quieren guerra, la tendrán. Todos nuestros militantes han sido movilizados. De aquí a una semana exterminaremos a la lacra bolchevique".
2 DE MAYO: En Nanterre, comienza la primera jornada antiimperialista organizada por el Movimiento 22 de marzo. Situación tensa. Cohn-Bendit, junto con otros seis militantes del movimiento son amenazados de expulsión por su actividad política dentro de la facultad, y citados a comparecer ante un tribunal universitario. Se espera un ataque del grupo Occidente; la organización de extrema derecha ha hecho venir refuerzos de la provincia. Los estudiantes instalan un verdadero dispositivo de alerta y prosiguen con el acto. El decano anuncia la decisión de clausurar la facultad. La policía, a pedido de las autoridades, desaloja el lugar y practica detenciones. (Continúa en archivo adjunto)
* * * * *
DANIEL COHN-BENDIT:

PARÍS, 12 DE MAYO 1968
 
En la calle había jóvenes que levantaban barricadas y que se organizaban para manifestar su rechazo a toda una sociedad. Esos jóvenes estaban dispuestos a la lucha. No era suficiente decir: "Abandonen el barrio tranquilamente y recomenzarán los cursos". Todo eso había sido sobrepasado. Que la Sorbona permaneciera cerrada uno o varios días más ya no tenía ninguna importancia. La situación era grave y la única manera de evitar que hubiese muertos, era hacer retirar las fuerzas de policía. Los estudiantes permanecerían detrás de sus barricadas y continuarían ocupando las calles. ¿Y eso a quién molestaba? A nadie. Roche, meneaba la cabeza, diciendo: "Sí, sí, comprendo, voy a tratar de explicarle al ministro". Telefoneó a Peyrefitte y habló alrededor de media hora, pero regresó sin ninguna respuesta concreta. Touraine también habló con Peyrefitte pero no consiguió mucho más. Nadie parecía comprender verdaderamente lo que pasaba. Por lo menos Roche. Como un sonámbulo, no reaccionaba; con un aire lejano decía simplemente: "Sí, sí, haré todo lo que esté a mi alcance, pero el gobierno no puede retirar las fuerzas de policía".
Nosotros le dijimos: "Baje con nosotros a la calle, bajo nuestra protección. No le pasará nada y podrá darse cuenta por sí mismo del estado de ánimo, de la determinación de esta juventud de la que usted dice que sólo quiere una cosa: pasar tranquilamente sus exámenes". El dijo: "No, prefiero permanecer aquí para tratar de convencer al ministro". Entonces, media hora más tarde, redactó ese comunicado terrible en el que poco más o menos decía a los estudiantes: vuelvan a sus casas, ya han hecho bastantes tonterías.
Antes de salir, nos empeñamos en gestiones para obtener que los policías se retiraran por lo menos detrás de los carros, para disminuir los riesgos de un choque. Tuvieron lugar discusiones interminables. Ni siquiera eso, Peyrefitte estaba dispuesto conceder enseguida, sin problemas. Era preciso informar a no sé quién, no sé dónde. Entonces le dijimos: "En esas condiciones, no tenemos nada más que hacer aquí, asuman sus responsabilidades". En el último momento, Roche nos repitió todavía que si decidíamos retornar pacíficamente a las clases, el gobierno vería con benevolencia la puesta en libertad de los estudiantes detenidos. Era desesperante. Por lo visto o no se daban cuenta de lo que pasaba, o querían la masacre. (Continúa en archivo adjunto)

* * * * *
«LA EXPANSIÓN DEL
CAMPO DE LO POSIBLE»
UN DIÁLOGO ENTRE
JEAN PAUL-SARTRE

Y DANIEL COHN-BENDIT

(Le Nouvel Observateur, Edición especial

Nro.183. París, 20 de mayo 1968)


Jean Paul Sartre: En efecto, los estudiantes no constituyen una clase. Ellos se definen por la edad y por una relación con el conocimiento. El estudiante es alguien que, por definición, un día dejará de ser estudiante, en no importa cuál sociedad, incluso en aquella en la que soñamos.
Daniel. Cohn-Bendit: Eso es lo que justamente hay que cambiar. En el sistema actual se dice: existen los que trabajan y los que estudian. Y todo queda en una división, aunque sea sensata, del trabajo social. Pero es posible imaginar otro sistema en el cual todo el mundo toma parte en las tareas de producción — reducidas al máximo gracias a los progresos de la técnica— y en el cual todos tengan la posibilidad de proseguir paralelamente estudios continuos. Es el sistema del trabajo productivo y del estudio concomitante.
Evidentemente habrá casos especiales: no se puede dedicarse a las matemáticas avanzadas, o a la medicina y ejercer otra actividad al mismo tiempo. No se trata de instituir reglas uniformes. Pero es el principio de base el que ha de ser cambiado. Es preciso rechazar, desde un comienzo, la distinción entre estudiante y trabajador. Por supuesto, nada de esto tendrá lugar mañana mismo, pero algo hay que se ha puesto en marcha y que proseguirá ineludiblemente.
Jean Paul Sartre: Lo interesante de la acción que ustedes desarrollan es que lleva a la imaginación al poder. Ustedes poseen una imaginación limitada como todo el mundo, pero tienen muchas más ideas que sus mayores. Nosotros estamos formados de un modo tal que tenemos ideas precisas sobre lo que es posible y lo que no lo es. Un profesor dirá: "¿Suprimir los exámenes? Jamás. Se puede perfeccionarlos, pero no suprimirlos". ¿Por qué esto? Porque ha pasado por los exámenes durante la mitad de su vida.
La clase obrera ha imaginado a menudo nuevos métodos de lucha, pero siempre en función de la situación precisa en la que se encontraba. En 1936 inventó la ocupación de las fábricas, por-que era la única arma que tenía para consolidar y sacar provecho de una victoria electoral. Ustedes tienen una imaginación mucho más rica y las frases que se leen en los muros de la Sorbona lo prueban. Hay algo que ha surgido de ustedes que asombra, que trastorna, que reniega de todo lo que ha hecho de nuestra sociedad lo que ella es. Se trata de lo que yo llamaría la expansión del campo de lo posible. No renuncien a eso. (Toda la entrevista en archivo adjunto)
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