domingo, 10 de agosto de 2014

Blanca Varela

(Lima, 10 de agosto, 1926
- Lima, 12 de marzo, 2009) 
Antes de escribir estas líneas
Blanca Varela
(…)A través de Paz y del poeta nicaragüense Carlos Martínez Rivas, comprendí y aprendí que la poesía es un trabajo de todos los días, y que no la elegimos sino que nos elige, que no nos pertenece sino que le pertenecemos, que no es otra cosa que la realidad y a la vez su única y legítima puerta de escape.
Elogio de Blanca Varela
Mario Vargas Llosa
(…)Discreta y elegante, como las hadas de los cuentos, la poesía de Blanca Varela ha ido apareciendo de tanto en tanto, con largos intervalos, en unos poemarios breves, ceñidos y perfectos, Ese puerto existe (1959), Luz de día (1963), Valses y otras falsas confesiones (1972), Canto villano (1978), Ejercicios materiales (1993) y, por fin, su poesía reunida, con dos recopilaciones inéditas, Donde todo termina abre las alas (2001). Cada libro suyo dejaba a su paso un relente de imágenes de engañosa apariencia, pues, bajo la delicadeza de su factura, sus juegos de palabras, la levedad de su música, se embosca una áspera impregnación de la existencia, una fría abjuración del ser en trance de vivir para morir. La vida late siempre en ellas, pero amenazada y en capilla, sometida sin cesar a ordalías atroces.
BLANCA VÁRELA Y SUS CONTEMPORÁNEOS
Marco Martos Carrera
(…)El enmascaramiento, bajo la apariencia de un discurso autobiográfico, prosigue a lo largo de toda la producción poética de Blanca Varela. Sus confesiones son deliberadamente falsas, son sumamente intensas, pero al mismo tiempo, por su parquedad, por su cultivada sequedad, producen en poesía ese efecto de distanciamiento que anhelaba para la escena Bertolt Brecht. Varela introduce en sus versos, como Vallejo, distintos registros de lenguaje, una alusión culta puede convivir con una expresión típica limeña, esa yuxtaposición da como resultado una sensación de extrañeza. Esa extrañeza, esa dureza metálica que envuelve a un corazón palpitante y secretamente sentimental (…)
Desglosando "Ese puerto existe" de Blanca Varela
Por Lady Rojas Benavente 
(…)El tiempo ha demostrado la originalidad de la voz poética de Blanca Varela. Ese puerto existe es un volumen en donde dicha voz aparece con un timbre propio, y en donde el lector puede reconocerse los motivos líricos y las obsesiones existenciales de la autora. La importancia de este libro en el contexto de la poesía peruana del siglo XX es, por lo tanto, innegable.
Encuentro con Blanca Varela
Por Yolanda Pantín 
(…)Así, volviendo a la deuda que muchos tenemos con Blanca Varela, quisiera agregar algo. Yo creo que parte del trabajo de un poeta consiste en olvidar todo lo que ha leído, todo lo que ha amado intensamente, para que quede la escritura como un poso donde las voces se confunden y no le pertenecen a nadie.
Blanca Varela:
«Esto es lo que me ha tocado vivir»
Por Rosina Valcárcel
(…)¿Que cómo me autopercibo? Es una pregunta difícil. Creo que mi sensualidad y mi sexualidad controlan mi inteligencia de alguna manera, de veras creo eso. Te diré la verdad, el humor negro, todos esos elementos existen en mí, es parte de mi idiosincrasia, de mi forma de ser, pero creo que no soy en ab­soluto inteligente cuando escribo poesía, en absoluto. Es una cosa absolutamente de intuición y no sé cómo lo hago, indudable­mente es un conocimiento que he adquirido, es un oficio que tengo y que lo he adquirido de una manera inconsciente; es decir algo ha funcionado en mí que ha puesto de lado ciertos elementos, que ha escogido otros y que ha hecho como una especie de clave y ha aparecido la poesía. Funciona cuando trato los adjetivos, cuando repito cosas, cuando uso algunos silencios y ciertos elementos. Cuando me releo me doy cuenta de todo esto.


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